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Retención de líquidos, ¿enemigo del verano?

Estefanía RamoNutricionista
En consulta de nutrición,  nos encontramos  en ocasiones cómo el paciente se lamenta, a pesar de haber bajado de peso, de no conseguir una mayor pérdida porque tiene retención de líquidos.

En consulta de nutrición,  nos encontramos  en ocasiones cómo el paciente se lamenta, a pesar de haber bajado de peso, de no conseguir una mayor pérdida porque tiene retención de líquidos.
Muchas veces, se produce como mecanismo de defensa a una serie de causas por las que nuestro cuerpo tiende a retener líquidos. Vamos a ver algunos de los motivos por los que se produce.

Malos hábitos alimenticios
En la mayoría de los casos, la retención de líquidos se debe a unos malos hábitos. El consumo excesivo de sal, alimentos que ya de forma natural poseen sal en su composición y la falta de proteínas en la dieta junto con otros nutrientes puede hacer que nuestro cuerpo retenga más líquido como mecanismo de defensa.
Falta de ejercicio, desajuste hormonal y escasa hidratación
El ejercicio escaso, así como también la menstruación, embarazo y menopausia por el desajuste hormonal. Por este motivo, las mujeres tenemos más tendencia a retener líquidos que los hombres.  También es muy importante un adecuado nivel de hidratación, por lo general, entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

Problemas renales, hepáticos y cardíacos
En estas situaciones, si la retención de líquidos continúa sería recomendable ponerse en manos de un especialista.

Pero, ¿cómo podemos combatir la retención de líquidos?
Como hemos dicho anteriormente, el principal motivo de la retención de líquidos es la mala alimentación. Lo primero que habría que hacer es disminuir/evitar el consumo de sal y también de aquellos alimentos que de forma natural ya llevan sal en su composición como éstos que ponemos a modo de ejemplo:

    • Fiambres, embutidos o charcutería.
    • Alimentos en salmuera o ahumados.
    •  Caldos y sopas concentradas.
    • Aceitunas y encurtidos
    • Bollería
    • Quesos
    • Snack: patatas, frutos secos fritos,
       galletitas…
    • Salsas elaboradas fuera de casa.
    • Alimentos congelados, por su alto
      contenido en conservantes a base
      de sodio.
    • Enlatados por su alto contenido
      en conservantes.
    • Edulcorantes artificiales a base
      de sodio como el ciclamato de sodio.
Por otro lado, para compensar la eliminación de líquidos se recomienda tomar alimentos ricos en potasio como: champiñones, aguacate, albaricoques secos, fresas, coles de bruselas, zanahoria, berros, acelgas, nueces y germen de trigo.

Para evitar que las comidas queden con poco sabor por la falta de sal, podemos optar por el uso de especias para dar sabor a los platos, orégano, tomillo, romero, pimienta, nuez moscada, perejil, ajo, comino, pimentón dulce…

Calor y altas temperaturas

El cuerpo está principalmente compuesto de agua pero, a veces, distintos factores pueden condicionar a que haya un exceso de ella. Cuando esto sucede, los líquidos quedan acumulados en el espacio entre células, conocido como intersticial. El resultado es el conocido incremento de peso –entre dos y cuatro kilos-, así como la hinchazón de zonas del cuerpo, como tobillos o manos. Las causas son la falta de ejercicio y una alimentación poco saludable, y se incrementa con el calor y las altas temperaturas.

El cuerpo femenino es más propenso

El cuerpo femenino es más propenso a padecerlo. Esto se debe a una cuestión hormonal, ya que el organismo segrega con regularidad estrógenos y progesterona, dos activos que tienen una alta capacidad por acumular agua. Además, la presencia de meno masa muscular que los hombres y la piel más fina inciden a que el cuerpo retenga más fluidos.

Adiós al sedentarismo

La alimentación y el ejercicio siempre van de la mano, pero para evitar la retención de líquidos no hace falta machacarse en el gimnasio. La clave está en mantener en movimiento los músculos de las extremidades inferiores, ya que es donde más líquidos se acumulan cuando se está largas horas de pie o sentados. La natación es la actividad más recomendada ya que además de ejercitar la musculatura, reparte por igual el agua por todo el organismo.

En resumen
Una dieta equilibrada junto con el asesoramiento dietético y nutricional personalizado es una de las mejores herramientas para ayudar a tratar las enfermedades y situaciones que requieren de un tratamiento para la eliminación de líquidos. La dietoterapia de las dolencias que necesitan este tipo de tratamientos se encamina hacia un control de los minerales de la dieta, sobre todo del sodio y el potasio. La disminución de la sal y el consumo de unos dos litros de agua de baja mineralización son medidas dietéticas básicas.

Fuente: http://imeoobesidad.com/blog