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7 razones para moderar razonableamente el consumo de carne

Jordí SabatéConsumo Claro
Cada día comemos más carne, es decir proteína de origen animal, y menos frutas y hortalizas.

También los lácteos están menos presentes en nuestro día a día, así como las legumbres y los cereales integrales. El resultado es una autopista hacia la obesidad.

Este desequilibro tiene un precio sobre el medio ambiente, al que forzamos cada vez más con el aumento de la demanda de carne en todo el mundo, ya sea de pescado, marisco, aves o mamíferos. También supone unas implicaciones éticas en el modo en que se trata a los animales productores de carne que no siempre queremos ver.

Pero más allá de las necesarias reflexiones sobre la sostenibilidad desde el punto de vista ecológico y moral del consumo de carne, existen otras razones para tratar de reducir la proporción de la proteína animal en nuestra dieta que refieren directamente a nuestra salud. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) aconseja un consumo máximo en no deportistas de 0,8 a 1 gramo de proteína por kilo de peso de la persona, que serían de media entre 50 y 70 gramos diarios.

1. El exceso de proteína animal reduce  fibra vegetal en nuestra dieta
2. Aporta excedente de grasas saturadas
3. Aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares
4. Fuerza al hígado y al riñón a trabajar más de la cuenta
5. Podría derivar en una descalcificación ósea (aunque no está claro)
6. Aumenta el riesgo de sufrir cálculos renales
7. Se relaciona su consumo con el riego de padecer cáncer de colon.