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¿Por qué el juicio a la alimentación vegana es tan virulento?

Lo coherente sería desalentar la dieta tradicional porque la vegetariana tiene un 22% menos de riesgo de accidente cardiovascular

LUCIA MARTINEZ / NUTRIR CON CIENCIA - La semana pasada nos alarmamos mucho por titulares alertando de la peligrosidad de la alimentación vegana para el desarrollo y salud del cerebro por ser deficiente en colina, basados en un texto (no en un estudio científico, como se ha llegado a afirmar) que una doctora que forma parte del Meat Advisory Panel remitió a la revista BMJ (British Medical Journal, una revista médica publicada semanalmente en el Reino Unido por la Asociación Médica Británica). Ese clarísimo conflicto de interés no fue incluido en la publicación original y el BMJ tuvo que rectificarlo a posteriori.

No voy a entrar en valorar la motivación que dicho panel puede tener en pagar para publicar en abierto esa opinión en el BMJ y encargarse de que se haga una amplia distribución a los medios, sin citar el conflicto de interés hasta que les fue requerido. Creo que es bastante obvio. Y ojo. Los conflictos de interés no son malos per se, ni hay quien esté libre de ellos. Lo malo es que condicionen o tergiversen un mensaje.

Tampoco voy a centrarme en las omisiones curiosas de la doctora Derbyshire al olvidarse, en su lista de alimentos ricos en colina, de la soja (uno de los más reseñables), por ejemplo, para pasar directamente a las almendras.

Ese texto no solo dio lugar a noticias con titulares amarillistas, también tenemos artículos burlescos y claramente ofensivos (además de con errores técnicos graves) hacia el colectivo, que no toleraríamos jamás dirigidos a otras minorías, pero que cuando ridiculizan a los veganos campan a sus anchas por la prensa nacional con la complacencia y el aplauso de demasiada gente.

Dudosos estudios
No hay ni una sola alerta sanitaria por déficit de colina en población vegana, no obstante un texto de una persona que trabaja para un lobby bastante significativo en relación al tema fue suficiente para lanzarse a titulares cuando menos poco acertados, artículos de opinión jocosos y noticias alarmistas. Independientemente de cuál sea vuestra opción dietética o estilo de vida, esto nos tiene que rechinar.

Y pocos días después, tuvimos el segundo round: se publica un nuevo estudio prospectivo fruto de las cohortes del EPIC-OXFORD que observa el riesgo de isquemia cardiaca e ictus en consumidores de carne, consumidores de pescado y vegetarianos. De nuevo la prensa se hace eco del mismo con titulares que insisten en el “mayor riesgo de ictus” de los vegetarianos, sin alusión ninguna al riesgo un 22% mayor que tienen los consumidores de carne de padecer enfermedad coronaria, que es otra de las conclusiones del mismo estudio. Los titulares y las redes sociales se centran en el primer mensaje y ya si acaso, en el cuerpo de la noticia, dan el resto de información.

Y sí, un titular que rezara “Un estudio señala que los que consumen carne tienen un 22% más de riesgo de tener una enfermedad cardiaca isquémica que los vegetarianos” sería igual de parcial, al hablar de este trabajo en concreto. Pero eso no sucede. Y estaría más justificado, porque la relevancia estadística es mayor en este punto que en el del ictus.

Los propios autores no tienen establecida la causa de este resultado. Apuntan a tasas más bajas de colesterol LDL, o a otros nutrientes (B12, omega 3…) como posibles factores relacionados, pero sin una causalidad clara. Y afirman que se necesitan más estudios y confirmar este aspecto en otras poblaciones, ya que el EPIC-OXFORD se lleva a cabo con población que reside en Reino Unido.

‘Especulando’
Si tuviera que especular, y subrayo lo de “especular” para que quede claro que lo que viene a continuación no es más que una hipótesis basada en mi experiencia personal, yo apuntaría a la B12. Me explico: sabemos que un déficit de B12 aumenta los valores de homocisteína y que la hiperhomocisteinemia se relaciona con un aumento significativo del riesgo de trombosis y accidente cardiovascular. Parece plausible que esa diferencia pueda deberse a una mala suplementación de la vitamina citada, o que fuera una de las causas. La propia publicación no se moja a la hora de atribuir ese resultado a la dieta en sí y no a otros factores.

Creo que debemos dar consejo de alimentación saludable, teniendo en cuenta todas las opciones. Y según a que población nos estemos dirigiendo, hacer hincapié en los puntos débiles más prioritarios. Por ejemplo, si nos dirigimos a población general, dado lo que conocemos de la dieta habitual de los españoles, es buena idea insistir en el aumento del consumo de legumbres y la reducción de los cárnicos procesados. Y si nos dirigimos a población vegetariana, es buena idea insistir en que se tomen la B12 una vez a la semana. Por poner dos ejemplos sencillos.

En temas de salud lo importante es facilitar un consejo dietético adecuado a quienes han decidido hacer un esfuerzo extra en su consumo por el bien común. Exactamente igual que hacemos con el resto de población: informar sobre cómo llevar una dieta tradicional saludable, que alimentos priorizar y cuales evitar o limitar. Ni más, ni menos.

Patrones organizados
En relación a la salud, hoy sabemos que un patrón de alimentación vegetariano o vegano bien organizado, es perfectamente saludable. Y que mal organizado o con una mala elección de alimentos, puede dar lugar a problemas de salud.

Este párrafo de arriba es exactamente aplicable a una dieta tradicional con alimentos de origen animal: sabemos que una alimentación “omnívora” es perfectamente compatible con un buen estado de salud, siempre y cuando esté bien organizada y se haga una buena elección de alimentos. De lo que pasa cuando se hace mal, tenéis los hospitales llenos.

FUENTE: NUTRIR CON CIENCIA

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