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La ansiedad relacionada con la cuarentena

El estrés y la ansiedad diaria pueden producir una sensibilización crónica en las áreas subcorticales que se encuentran en la base del impulso de la comida. Por otro lado, las áreas relacionadas con la producción de la dopamina se vuelven hiperreactivas, tanto a causa de la ansiedad, como a los estímulos relacionados con a comida o a la comida misma. De esta forma, nos volvemos más susceptibles a sentir ansia hacia la comida y desencadena una conducta de ingesta excesiva. Diferentes estudios han revelado que las personas que realizan dietas de forma crónica se sobrealimentan especialmente durante situaciones evocadoras de ansiedad.

Las personas que por sus hábitos alimenticios han sido denominadas comedores refrenados crónicos (restrained eaters), es decir personas que estan a dieta de modo permanente" se caracterizan por experimentar un temor exacerbado a ganar peso, restringiendo su alimentación por medio de dietas. Paradójicamente, bajo ciertas condiciones estas personas aumentan sus niveles de ingesta, sobrealimentándose cuando hay situaciones que afectan el ánimo de modo negativo o positivo.
Esta establecida que la personalidad de los individuos con una restricción crónica de la alimentación no representa un trastorno psicopatológico (al menos reconocido como tal en los manuales de diagnóstico tradicionales), aunque es un factor de riesgo importante, para el desarrollo de los desórdenes de la alimentación.
Las emociones negativas han sido frecuentemente analizadas en situaciones con implicaciones afectivas en las cuales se observa sobrealimentación, por ello, y del mismo modo, en condiciones de ansiedad se tenderían a aumentar sus niveles de ingesta. Según esta teoría, la comida cumpliría una función ansiolítica que permitiría a las personas con dietas crónicas minimizar estos sentimientos.
La hipótesis de la “distracción” se semeja a la anterior al sugerir que las personas con restricciones dietéticas a largo plazo, utilizarían los alimentos para distraerse de las emociones negativas o "de las preocupaciones".
En este sentido el alimento y su consumo permitirían al individuo focalizar su atención fuera de sus contenidos mentales amenazantes asociados a la ansiedad, al menos durante el periodo de tiempo que implica la ingesta. Así, a mayor necesidad de distraerse de la experiencia de ansiedad, durante mayor tiempo se requerirá consumir alimento, aumentando el consumo y generando la sobrealimentación.
Ante todo, debemos tener claro que la comida no es una buena forma de calmar la ansiedad sino que, al contrario, puede producir problemas de salud como diabetes, hipercolesteremia, hiperlipidemia – factores de riesgo del trastorno cerebrovascular y cardiovascular – o en el caso de pacientes ya operados causar reganancia de peso que puede llegar de nuevo a la obesidad.
Se pueden usar diferentes métodos para controlar la ansiedad: técnicas de respiración y de relajación: concentra tu atención en la respiración, centrándote en el aire que entra y sale por tus fosas nasales, céntrate también en el movimiento de tu vientre y pecho, expande tu conciencia hasta incluir a todo tu cuerpo. Inhala y exhala lentamente contando los tiempos. También, es interesante realizar ejercicio físico diario para segregar endorfinas que ayudan a disminuir tanto el estrés como la ansiedad, que te mantendrá tonificado el organismo.

 

El Centro Integral de Nutrición de las Islas Baleares (CINIB) es el único centro de Mallorca íntegramente dedicado a la atención de los pacientes con sobrepeso y obesidad. Está integrado por un equipo de especialistas en materia de cirugía de la obesidad, endocrinología, psicología, nutrición y dietética.
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