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¿Haces una dieta milagro? Averígualo con este test

test de la dieta milagro

Cuando sufrimos sobrepeso u obesidad por una mala alimentación, lo primero que pensamos es en querer bajar el peso lo antes posible.

Existen múltiples dietas que prometen adelgazar con mínimo esfuerzo y aunque la mayoría tienen efectos negativos, no pueden reconocerse a corto plazo sin pararnos. Nuestra necesidad de mejorar el sobrepeso no no lleva a pensar en las múltiples complicaciones y déficits nutricionales que puede acarrear el elegir una dieta incorrecta o mal elaborada.

Completa este test y averigua si pones en riesgo tu salud.

Tu dieta…

–¿Promete resultados rápidos?
–¿Promete resultados asombrosos o “mágicos”? (una “cura milagrosa”, un “ingrediente secreto”, un “antiguo remedio” o un “quemador de grasas”).
–¿Prohíbe el consumo de un alimento o grupo de alimentos?
–¿Ofrece listados de alimentos “buenos” y “malos”?
–¿Presenta relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad? (“La dieta con la que han adelgazado 30 millones de personas”).
–¿Se puede autoadministrar o implementar sin la participación de profesionales sanitarios cualificados? (“hágalo usted mismo”).
–¿Atribuye “proezas” a determinados nutrientes? (“El omega-3 moviliza sus grasas” o “las proteínas sacian muchísimo”).
–¿Conlleva consumir “preparados” que vende quien promueve la “dieta” o el “método”?
–¿Contiene afirmaciones que sugieren que los “preparados” son seguros, ya que son “naturales”?
–Los preparados que se consumen (productos dietéticos o similares), ¿tienen un coste muy elevado si los comparamos con el valor económico de obtener los mismos resultados mediante alimentos comunes?


Si marcas “sí” tres veces o más, corres un alto riesgo de perder tu salud a causa de la dieta o el “método” en cuestión.


En el mundo de la nutrición se hacen llamar ‘dietas mágicas o milagro’. Existen muchos tipos de estas dietas, pero todas tienen algo en común: no enseñan a comer y provocan un efecto rebote que hacen que volvamos a recuperar el peso perdido.
La mayoría de las dietas mágicas o milagro presenta efectos negativos con consecuencias a largo plazo. Estas son algunas de las alteraciones más comunes:
–El fundamental en nuestra opinión es que no proponen cambios de hábitos alimentarios o mejoras en el estilo de vida y, cuando se abandonan, las personas vuelven a sus hábitos dietéticos habituales y tarde o temprano a su peso habitual.
–Fomentan expectativas ilusorias que empujan, a la persona que las hace, al fracaso, a un sentimiento posterior de culpa y a la pérdida de la esperanza de que alguna vez puedan controlar su problema de peso.
–Este sentimiento de culpa y de fracaso mantenido aumenta el riesgo de padecer depresión, obsesión por los alimentos “prohibidos” y de trastornos de la conducta alimentaria.
–Pueden producir alteraciones analíticas severas y deficiencias nutricionales en proteínas, vitaminas, minerales… con sus enfermedades asociadas; aunque rara vez se materializan los posibles peligros para la salud, porque las dietas suelen abandonarse a las pocas semanas.
–Efecto rebote o “yo-yo”. con reganancia el peso perdido.

Clasificación de las dietas milagro
Dietas ricas en proteínas:
En estas dietas el aporte de energía procedente de las proteínas (carne, pescado, huevos…) llega a ser del 40 al 45% y el de las grasas (sobre todo el aceite) no supera casi nunca el 20-25%. En general, los únicos alimentos permitidos son carnes y pescados cocinados a la plancha y verduras.
Se basan en el mayor efecto saciante y termogénico de las proteínas, con respecto a los hidratos de carbono y las grasas.
La ausencia de hidratos de carbono provoca la formación de cetonas que se acumulan en la sangre provocando cansancio y náuseas.
Pueden conllevar una sobrecarga hepática y renal como consecuencia del aumento del metabolismo de las proteínas.
El aumento de los niveles de ácido úrico y su depósito, en forma de cristales, en las articulaciones aumentando así el riesgo de gota.
La disminución de la absorción del calcio, que conlleva riesgo de osteoporosis, sobre todo en mujeres postmenopáusicas.
Dentro de este grupo son conocidas la “Dieta de Hollywood”, la “Dieta de la proteína líquida” y la “Dieta Dukan”.
“Eliminan o reducen los hidratos de carbono (pan, pasta, arroz, legumbres…) para que pierdan peso en poco tiempo
Dietas ricas en hidratos de carbono:
Son dietas en las que se aumenta el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono y se limita el de alimentos proteicos y grasos, llegando las grasas a aportar menos del 10% de la energía de la dieta.
Entre algunos ejemplos se encuentra la dieta del Dr. Prittikin y la dieta de Haas.
Se basan en que las grasas proporcionan (9 kilocalorías por gramo) frente a las proteínas (3,75 kilocalorías por gramo) e hidratos de carbono (4 kilocalorías por gramo).
Principales riesgos: deficiencia de ácidos grasos esenciales, vitaminas liposolubles y proteínas. Su elevado contenido en fibra puede limitar la absorción de algunos minerales (hierro y cinc) y provocar trastornos gastrointestinales (flatulencia, diarreas o cólicos abdominales).
Dietas disociadas
Una dieta que ya se ha convertido en un hábito para muchas personas: no mezclar en la misma comida un primer plato de lentejas (hidratos de carbono) con un segundo de ternera o pescado (proteínas). Este es un ejemplo de dieta disociada, que consiste en separar los alimentos formados por hidratos de carbono de los de protéicos y lipídicos. Sus defensores explican que el organismo no aprovecha las calorías que aportan los macronutrientes si se toman por separado, por lo que no engordamos.
Esta teoría carece de validez ya que “no existen alimentos puros, formados únicamente por un nutriente”. Por ejemplo, el pan blanco, del que podría pensarse que sólo esta formado por hidratos de carbono contiene por cada 100 gramos, 51,5 gramos de hidratos de carbono, 8,5 gramos de proteínas y 1,6 gramos de grasas, siendo el resto de su peso agua.
Dietas extremadamente hipocalóricas
Estas dietas se caracterizan porque, aunque tienen una proporción equilibrada de hidratos de carbono, proteínas y lípidos, restringen extremadamente la ingesta energética hasta el punto de suprimir comidas o a realizar ayunos esporádicos o frecuentes.
“Se ha demostrado que cuando tu dieta no es equilibrada en las cinco comidas al día, hay peor control de peso. Si un día no cenas no pasa nada, pero lo ideal es no saltarse ninguna comida porque si lo hacemos, llegamos a la siguiente con más hambre y con más ansia y comemos más”,
Entre estas dietas destacan:
Dieta toma la mitad: Además de disminuir la cantidad, también se reducen los nutrientes y podría provocar déficit nutricionales.
Dietas con preparados formulados: Los preparados formulados sustituyen a las comidas. Su uso prolongado conlleva complicaciones metabólicas y psicológicas.
Ayuno total: Múltiples efectos negativos para la salud, como la aparición de anemia, cetosis, alteraciones de la función hepática, arritmias e incluso muerte súbita

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