CINIB - Centro integral de nutrición Illes Balears

A la perdida de peso por la actividad física

Entrenador personal

Aunque en la mayoría de estudios no se indica el tiempo que debe destinarse a la actividad física y no se informa del beneficio de los distintos tipos de ejercicio, en parte debido a la variabilidad de la respuesta individual ante el mismo, la adecuada distribución de las comidas junto con la práctica de la actividad física se potencian mutuamente y se obtienen mejores resultados en la pérdida ponderal.

Un desequilibrio entre las calorías ingeridas y el gasto energético puede ser la causa fundamental de sobrepeso y obesidad. El aumento del consumo de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y azúcares, junto a la tendencia a disminuir la actividad física, con una vida cada vez más sedentaria serían los factores clave.

La pérdida de peso inducida por la dieta no rectifica los problemas metabólicos del músculo esquelético relacionado con la obesidad, por lo que se hace necesaria la práctica de ejercicio físico para lograr la recuperación músculo esquelética y mejorar la sensibilidad a la insulina.

El ejercicio físico realizado esporádicamente no aporta resultados positivos. Para lograr mejorar los resultados, y por consiguiente una reducción del peso corporal, es necesaria una continuidad en el tiempo. La actividad física debe interiorizarse y requiere los consejos de entrenadores personales especializados para progresar en la misma, ser constantes y evitar las lesiones que son habituales cuando no conocemos el modo óptimo de realizar los ejercicios. Evitar las lesiones es evitar el sedentarismo obligado, uno de los factores predisponentes de sobrepeso.

La actividad física mantenida logra una pérdida significativa de peso y mejora la forma física, manteniendo la fuerza muscular y  evitando la sarcopenia (pérdida de masa muscular) lo que se traduce en un aumento de la función muscular. Los programas más efectivos son los que combinan ejercicios aeróbicos y anaeróbicos. Hay consenso en que la realización de actividad física de intensidad moderada durante 180 minutos a la semana repartido en 3 sesiones puede ser suficiente si se combina una dieta controlada. Los programas de reducción de peso que tengan en cuenta la participación colectiva son más eficaces que la propia educación alimentaria hacia el cambio de estilo de vida, de ello el fomento de los grupos de participación colectiva en la actividad física son los que aportan mejores resultados.

Los programas de actividad física para combatir la obesidad incluyen ejercicios aeróbicos. Como ejemplos: caminar a buen ritmo el baile, ciclismo, natación patinaje o correr a rimo moderado son actividades aeróbicas. El levantamiento de pesas, los abdominales, la gimnasia y las carreras de velocidad son actividades anacrónicas.

El tratamiento conductual de apoyo, que promueve cambios de hábitos, contribuye eficazmente a la reducción del sobrepeso y la obesidad. Permite mantener la actividad física e incluirla en un hábitos para su realización continua, contribuyendo a un refuerzo de la conducta positiva hacia este cambio.

Fuente: Organización Mundial de la Salud. (2012). Obesidad y sobre- peso. Recuperado el 16 de Febrero, 2013, de http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/

 

 

 

 

 

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