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¿Qué efecto tienen los aditivos alimentarios sobre la salud intestinal?

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Una adecuada alimentación es el pilar fundamental para beneficiarse de una buena salud digestiva. Actualmente, la dieta diaria contiene numerosos aditivos alimentarios presentes en los productos procesados e incluso en muchos suplementos dietéticos. Las investigaciones más recientes han podido observar su toxicidad y efectos sobre la microbiota intestinal y la salud de las personas.

Los aditivos alimentarios son sustancias, mayoritariamente químicas, que se utilizan en los productos fabricados por la industria alimentaria para mantener o mejorar su inocuidad, su frescura, su sabor, su textura o su aspecto. Algunos de ellos se emplean desde hace siglos para conservar los alimentos, como ocurre con la sal (en carnes y pescados secos), el azúcar (en las mermeladas) y el dióxido de azufre (en el vino).

Según la Organización Mundial de la Salud, los aditivos alimentarios pueden dividirse en tres grandes categorías:

  • Aromatizantes: sustancias que se añaden a los alimentos para mejorar su sabor o su olor
  • Preparaciones de enzimas: se utilizan como alternativas a las técnicas químicas en pastelería, en la industria de los zumos de frutas, en la producción de vinos y cervezas, quesos, etc.
  • Otros aditivos: son aquellos que se utilizan para otras razones diversas, como conservar, dar color o endulzar. Aquí se incluyen los conservantes, colorantes, emulsionantes, edulcorantes, etc.

Actualmente ya existen estudios científicos que sugieren que algunos aditivos como los emulsionantes y edulcorantes artificiales pueden provocar la llamada disbiosis, una alteración de la microbiota intestinal que se asocia a la activación de la inflamación crónica y a la respuesta inmunitaria anormal, que como consecuencia puede acelerar la aparición de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII). Es por este motivo que, en pacientes con predisposición a EII, o con la enfermedad ya activa, se les recomienda que eviten el consumo de alimentos procesados que contengan aditivos alimentarios artificiales y tengan un adecuado seguimiento nutricional por parte de un profesional especializado. Los avances recientes en la secuenciación genética y el análisis microbiano funcional han proporcionado medios para caracterizar la disbiosis en pacientes con EII. Muchos estudios han hallado una reducción generalizada en la diversidad bacteriana, así como una menor representación de bacterias anaerobias. En concreto, se ha podido observar que la microbiota en pacientes con EII muestra una disminución del número de Firmicutes y Bacteroidetes y un aumento del número de Enterobacteriaceae.

La dieta occidental es el tipo de alimentación más prevalente en los países desarrollados. Se caracteriza por un elevado consumo de energía (kcal), un alto consumo de grasas y proteínas animales, un exceso de azúcar y sal, un bajo contenido de fibra y un alto consumo de alimentos procesados. Este patrón alimentario se asocia directamente con cambios desfavorables en la microbiota intestinal, que pueden llegar a originar enfermedades intestinales como anteriormente mencionada EII.

Así pues, la disbiosis que causa el consumo elevado de productos procesados (que contienen aditivos alimentarios) afecta a la permeabilidad de la barrera intestinal y al equilibrio de microorganismos en el intestino, generando un desajuste de la flora intestinal que influye directamente en la capacidad de respuesta inmunitaria del individuo.

 La evidencia científica más reciente afirma que la dieta es un determinante esencial en el curso de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Concretamente, el estilo de ‘’Dieta Mediterránea’’ es altamente recomendable en pacientes con predisposición a esta enfermedad. El punto fuerte de esta dieta se halla en el contenido de grasas saludables, como el aceite de oliva virgen extra, gran fuente de polifenoles. Este compuesto ayuda a prevenir el daño oxidativo en las células del colon y mejora los síntomas de inflamación crónica. Varios estudios han podido demostrar que puede influir positivamente en la microbiota intestinal, lo que resulta en una mayor abundancia de microbios beneficiosos.

Como conclusión, es recomendable limitar el consumo de alimentos ultraprocesados y con alto contenido en aditivos alimentarios y otros ingredientes de baja calidad, especialmente en pacientes con predisposición o diagnóstico de Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

Desde el Centro Integral de Nutrición de las Islas Baleares ofrecemos al paciente un asesoramiento nutricional totalmente personalizado y adaptado a sus características, con el objetivo de prevenir o tratar cualquier tipo de enfermedad inflamatoria inflamatoria intestinal, mejorando así exponencialmente su salud y su calidad de vida.

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Bibliografía:

1. Raoul, P., Cintoni, M., Palombaro, M., Basso, L., Rinninella, E., Gasbarrini, A., & Mele, M. C. (2022). Food Additives, a Key Environmental Factor in the Development of IBD through Gut Dysbiosis. Microorganisms, 10(1), 167. https://doi.org/10.3390/microorganisms10010167.
2. Aditivos Alimentarios. Organización Mundial de la Salud. (2022). From: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/food-additives.

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