CINIB - Centro integral de nutrición Illes Balears

Obesidad o comer de forma inconsciente

obesidad y acto de comer

A pesar de que ha aumentado la información acerca de alimentación y nutrición, existen hábitos y conductas a las que se adhieren millones de personas que conducen a la aparición de la enfermedad.

El tratamiento habitual de la obesidad es mediante dieta y ejercicio, no obstante, es una patologia multifactorial y no deben olvidarse ciertos aspectos como los psicológicos para un adecuado abordaje.

Muchos pacientes no comen únicamente por placer o por reduir la sensación de hambre, sino que usan los alimentos como forma de gestionar y enfrentar sus emociones.

Nuevas investigaciones indican que el fracaso de los tratamientos actuales podria empezar a cambiar si el paciente fuera consciente del acto de comer, de la diferencia existente entre el hambre emocional y el hambre fisiológico y fuera capaz de regular sus estados emocionales sin necesidad de refugiarse en la comida.

Cuando los pacientes centran su atención en el acto de comer es cuando realmente pueden valorar si sienten hambre fisiológica y no emocional.

Nuestro organismo dispone de diversas vías ( neuronales, hormonales y metabólicas) provenientes de múltiples órganos para informar a los centros hipotalámicos de la cantidad y calidad de los alimentos ingeridos, lo cual es imprescindible para producir la saciedad.

Sin embargo, estudios experimentales en humanos señalan que somos relativamente ineficientes para regular la ingesta energética y que nos guiamos más por señales externas (cantidad de alimento que queda en el plato, hora del día,..) que por nuestras señales internas de saciedad.

Lo habitual en los pacientes con obesidad es que coman rápido, con mucha distracción y mecánicamente, sin pensar, como un acto reflejo.

El tiempo transcurrido entre el inicio de la ingesta de alimentos y las señales de saciedad tardan varios minutos en aparecer y si los pacientes comen ràpidamente consumiran mayor número de calorias que si lo hicieran a un ritmo más lento. Consejos útiles para controlar la velocidad serían: masticar lentamente, hacer pausas entre bocado y bocado y marcar un tiempo mínimo de 30 minutos durante cada comida.

Otro factor determinante para conseguir mayor conciencia del acto de comer en estos pacientes es comer en un ambiente relajado y tranquilo, sin prisas, sin levantarse de la mesa y evitando realizar otras actividades como leer, mirar la televisión, etc.

En resumen, ser consciente del acto de comer mejora el éxito en el tratamiento de la obesidad.

 

 

 

 

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