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Cuando esta en riesgo nuestro corazón

enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular, son la principal causa de muerte en el mundo

Las enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular, son la principal causa de muerte en el mundo y en la mayoría de los países desarrollados, en España mueren cada año mas de 125,000 personas por enfermedades cardiovasculares, de las cuales el 55% son mujeres. Seguir una dieta saludable, hacer actividad física y evitar el consumo de tabaco pueden prevenir estas enfermedades.

El cuidado del corazón empieza con la lactancia y continúa con una alimentación saludable, comiendo más verduras, frutas y otras comidas no procesadas, así como limitando el consumo de sal, evitando las grasas y los azúcares, y también realizando actividad física durante toda la vida. Por supuesto previniendo y alertando sobre el consumo de tabaco

TABACO

Entre los factores de riesgo cardiovascular, hoy el tabaco. El riesgo de infarto de miocardio de los fumadores es más del doble que el de los no fumadores. El humo del tabaco es el principal factor de riesgo para la muerte súbita de origen cardiaco y los fumadores tienen de dos a cuatro veces más riesgo que los no fumadores. Los fumadores que tienen un infarto tienen mayor probabilidad de morir y de morir súbitamente (en la primera hora).
El riesgo cardiovascular disminuye rapidamente al dejar de fumar. La exposición constante al humo de los fumadores (tabaquismo pasivo) también aumenta el riesgo de cardiopatía entre los no fumadores. Un gran número de mujeres no fumadoras pueden tener un riesgo elevado debido a la exposición pasiva al tabaco en los lugares de trabajo o en el hogar.

COLESTEROL

A medida que aumenta el nivel de colesterol en sangre, aumenta el riesgo de cardiopatía coronaria. El nivel de colesterol de una persona depende de la edad, el sexo, la herencia y la alimentación.

El colesterol es necesario para la síntesis de hormonas, especialmente las hormonas sexuales. El colesterol circula en la sangre unido a un tipo de proteínas denominadas lipoproteínas de las que existen varios tipos. El colesterol unido a las lipo-proteínas de alta densidad o colesterol HDL, es un factor de protección. Es decir, cuanto más elevado el nivel de HDL, menor será la probabilidad de sufrir un episodio cardiovascular tal como un ataque cardíaco o cerebral. En cambio el colesterol que circula unido a las lipoproteínas de baja densidad o colesterol-LDL es un factor de riesgo. Esta molécula, al oxidarse, como efecto por ejemplo, de los componentes químicos del humo del tabaco, inicia el proceso bioquímico y celular responsable de su depósito en la pared de la capa íntima de las arterias, dando lugar al ateroma.

Los niveles de colesterol HDL y LDL pueden mejorarse con dieta, ejercicio y, en casos graves, medicamentos hipolipemiantes (estatinas). En presencia de otros factores de riesgo, como la hipertensión arterial o el tabaquismo, el riesgo se multiplica. 

DIABETES MELLITUS

Alrededor de dos tercios de las personas diabéticas mueren de alguna enfermedad cardiovascular. En los últimos años ha ido apareciendo varios estudios que han puesto de manifiesto que la simple elevación de los niveles de glucemia, incluso sin des- arrollo completo de diabetes, también confieren un riesgo elevado de ateroesclerosis.

OBESIDAD

El exceso de peso y la obesidad es un factor que predispone de forma importante a las enfermedades cardiovasculares y la diabetes del adulto. Una persona se considera obesa cuando su índice de masa corporal (IMC) supera 30 25 kg/m2 y con sobrepeso cuando supera 25 kg/m2. La localización de la grasa corporal tiene importancia ya que la grasa alrededor de la cintura o grasa abdominal tiene mayor riesgo que la grasa que se acumula en las caderas. La obesidad abdominal se mide tomando el perímetro de la cintura y se considera que existe cuando es igual o mayor que 88 cm en mujeres y 102 cm en hombres. La obesidad abdominal se asocia a una mayor probabilidad de desarrollar una cardiopatía o un ictus aún en ausencia de otro factor de riesgo, puesto que la obesidad aumenta la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos, y reduce el colesterol HDL.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Hoy en día se define convencionalmente la hipertensión como las cifras de presión arterial menores de 140 mm de mercurio de presión sistólica y 90 mm Hg de presión diastólica, Sin embargo se considera que las presonas diabéticas deben estar por debajo de estas cifras, idealmente 130/85 mm. 

La presión arterial alta aumenta el esfuerzo del corazón, acelera el proceso de endurecimiento de las arterias y aumenta el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio, un ictus y una insuficiencia cardíaca y una insuficiencia renal. Cuando la hipertensión coexiste con otros factores de riesgo, la probabilidad de infarto o ictus aumentan muchas veces. La hipertensión arterial no puede curarse, pero sí puede controlarse con dieta, ejercicio y, de ser necesarios, medicamentos.

SEDENTARISMO

La actividad física, moderada o vigorosa, ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares y la obesidad. Cuanto más vigorosa la actividad, mayor el beneficio. Sin embargo, aún las actividades de intensidad moderada ayudan si se realizan de forma habitual y a largo plazo. El ejercicio puede ayudar a controlar el colesterol, la diabetes y la obesidad, elevar el colesterol HDL así como a reducir la presión arterial en algunas personas. La actividad física debería ser una actividad diaria. Caminar entre 30 a 40 minutos la mayor cantidad de días por semana posibles pero no menos de 3 días es un buen ejercicio.

ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN EN LA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

El síntoma principal de la angina y del infarto es el dolor en grado variable causado por la falta de oxígeno en el músculo cardíaco. La angina de pecho se caracteriza por una sensación de opresión u dolor en la parte anterior del tórax por detrás del esternón, desencadenado por el esfuerzo físico o la emoción que cede al ceder el esfuerzo y no suele durar mas de 10 minutos. En cambio el dolor del infarto es más fuerte y de larga duración y no necesariamente se relaciona con el esfuerzo físico.
La prevención de las enfermedades cardiovasculares de origen arterioesclerótico se basa en la estrategia de la probabilidad de enfermedad aumenta a medida que aumenta el nivel de riesgo.
La denominada estrategia de salud pública. El objetivo de esta estrategia es disminuir el nivel medio del riesgo cardiovascular de toda la población mediante acciones de salud pública. La estrategia de alto riesgo. El objetivo de esta estrategia es proporcionar cuidados, consejos y medidas preventivas tras la identificación del riesgo cardiovascular, el tratamiento médico de la hipertensión arterial o del colesterol elevado, o la intervención para dejar de fumar en las mujeres que toman la píldora. La estrategia de prevención secundaria. El objetivo de esta estrategia es evitar recidivas y la progresión hacia formas graves de la enfermedad, a través de los tratamientos médicos de los factores de riesgo y de la sintomatología cardiovascular.

Fuentes: 

1.- Leer más sobre obesidad abdominal

2.- Enfermedades cardiovasculares [Institut d’ Estudis de la Salut, Barcelona] 

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