CINIB - Centro integral de nutrición Illes Balears

Filosofia ELIPSE

Cirugia de contorno

Los balones gástricos tienen una larga historia, en muchas ocasiones jalonada por fracasos en cuanto a la pérdida porderal a largo plazo, y probablemente existan razones para explicar estos resultados, ya que la mayor parte de los estudios observan que la utilización del balón intragástrico origina pérdida de peso en la mayor parte de los pacientes. 

 ¿A qué es debido estos resultados?

Tras la retirada del balón nos existan datos suficientes sobre la evolución del peso corporal. Por abandono del seguimiento y falta de trabajos científicos que aporten esta información.

El abandono del seguimiento es frecuente ya sea por una frecuentación en la agenda de consultas inadecuada con visitas de los profesionales demasiado espaciadas en el tiempo o por falta de asistencia del paciente, que renuncia espontáneamente al control médico previsto.

Por otro lado, sabemos que pequeños porcentajes de pérdida de peso, en torno al 5-10%, pueden inducir grandes mejorías de calidad de vida y de las enfermedades asociadas. La pérdida de peso inicial que induce el balón intragástrico es capaz de mejorar ciertas patologías asociadas a la obesidad (diabetes, hipertensión, dislipemia, calidad de vida). El balón intragátrico cumple criterios en cuanto a la consecución de perder peso.

¿Dónde está el fracaso en el balón o en el paciente? Pues creemos que en ninguno de los dos. El fracaso está de parte del grupo de profesionales que no sabe transmitir la importancia de un cambio de comportamiento del paciente tanto en sus hábitos alimenticios como en el fomento de la actividad física, que son los pilares de la consecución de la pérdida de peso mantenida.

El balón ELIPSE de Allurion

Tras la experiencia con varios modelos de balones ahora nace ELIPSE, un balón intragástrico que se coloca mediante una técnica sencilla que no requiere sedación, y se ubica en la cavidad gástrica de modo ambulatorio. El tiempo de permanencia del ELIPSE en el estómago es de cuatro meses, después de este tiempo el balón se deshace espontáneamente y se elimina sin riegos al producirse un desintegrado de la silicona del mismo. NO DEBE retirarse mediante endoscopia NI sedación al no ser necesaria esta técnica. Sobre todo sirve para facilitar la pérdida de peso durante los 4 meses de permanencia del tratamiento.

A quién puede ofrecerse el balón ELIPSE

Hay que recordar que el balón ELIPSE está indicado en casos de obesidad mórbida en los que existe contraindicación para cirugía.

En pacientes con Sobrepeso grado I (IMC 25-26,9 kg/m2), Sobrepeso grado II (IMC 27-29,9 kg/m2)y en pacientes con obesidad (IMC 30-39,9 kg/m2).

En pacientes que requieren pérdidas ponderales más o menos rápidas para beneficiarse de los resultados que representa esta pérdida de peso cuando está indicada una cirugía traumatológica o de columna. Un recambio protésico en un paciente con exceso de peso siempre tiene más riesgo de complicaciones y un periodo de rehabilitación más complejo debido al sobrepeso, especialmente cuando las protesis sustituidas son las caderas o las rodillas.

El tratamiento contra la obesidad con balón ELIPSE aporta resultados visibles al paciente en los 4 meses de permanencia del balón. Según los últimos estudios realizados, con este procedimiento se puede perder entre el 50% del exceso del sobrepeso ponderal inicial.

Filosofía ELIPSE

El balón ELIPSE puede ser útil como tratamiento adyuvante del sobrepeso y de la obesidad, junto a programa de modificación de hábitos dietéticos y ejercicio físico, en lo que denominamos #filosofiaELIPSE, donde tan importante es el balón como la modificación de los hábitos de comportamiento. En este sentido, es especialmente importante el Equipo Multidisciplinar para monitorizar las dietas hipocalóricas que deben ser personalizadas a las condiciones de cada paciente e incidir  en la modificación de hábitos dietéticos, con el objeto de evitar recaídas.

Finalmente, el objetivo del balón ELIPSE no es lograr una pérdida ponderal máxima en el momento de su retirada, sino propiciar pérdidas progresivas más allá del momento de su retirada, y a ser posible, definitivas. Por ello, las recaídas han de identificarse como fracasos de la técnica independientemente del peso inicial perdido.

 

 

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