CINIB - Centro integral de nutrición Illes Balears

Los mitos de la cirugia

Control de peso tras la operación

Todo comienza antes de la cirugía, estableciendo expectativas correctas. ¿Qué puede hacer la cirugía por mi y qué no puede hacer?”. Se tiene que comprender que la intervención es solo una herramienta y requieren un cambio de conducta y de hábitos en la alimentación. Estas técnicas son una alternativa ante el fracaso del tratamiento médico-dietético.

Las cirugías bariátricas buscan la disminución del peso corporal y requieren el control periódico del mismo para seguir la evolución de los resultados que vamos a conseguir. En nuestro centro médico en palma realizamos un seguimiento durante 18 meses tras la intervención con un control de peso mensual.

hay aspectos que debemos conocer de la cirugía de la obesidad. Existen muchos tabús y también miedos infundados, en opinión de los expertos. Aquí os contamos los mitos que existen acerca de estos procedimiento quirúrgicos.

1. La cirugía es mágica

La cirugía bariátrica no es mágica. Es simplemente una herramienta que reduce el exceso de peso, al limitar la ingesta. No “cura” la obesidad sino que permite controlarla. Dado que se trata de una enfermedad crónica, la tendencia a aumentar de peso va a estar presente toda la vida. Por eso, la cirugía debe ser seguida por una toma de conciencia y una modificación de los hábitos alimentarios para siempre.

2. Una única técnica para todos los obesos

Se puede aplicar una única técnica. Hay diferentes tipos de intervenciones, y su efectividad varía en función de los hábitos alimenticios que han llevado al paciente a esa situación de obesidad y las enfermedades relacionadas. Lo más importante, una vez que se ha tomado la decisión de pasar por una intervención quirúrgica, es elegir el tipo de cirugía que más se adapte a las necesidades de cada uno, de la mano de un especialista en cirugía bariátrica. Los pacientes llegan a ser obesos por distintos hábitos alimentarios. Hay personas que ingieren grandes volúmenes de alimentos una o dos veces por día, y otras que “picotean” las 24 horas. Por eso, los mejores resultados se logran a partir de la correcta elección del tipo de cirugía para cada paciente.

3. La cirugía no tiene riesgo y es sencilla

Toda intervención quirúrgica siempre implica un riesgo y más en el caso de los pacientes con obesidad severa y todos los problemas adicionales importantes como respiratorios, cardiovasculares o de hipertensión arterial, entre otros, que condicionan su calidad de vida y perjudican gravemente su salud. Sin embargo, desde el uso de la abordaje laparoscópico en la obesidad los riesgos han disminuido, reduciendose significativamente las complicaciones. La tasa de mortalidad por cirugía es menos al 0.3%, exactamente igual a cirugías comunes como la de vesícula laparoscópica que todos conocemos. Lo importante es que la preparación previa a la operación, tanto del paciente como del quirófano, sea la adecuada y cumpla con todas las condiciones necesarias para tenerlo todo bajo control y poder reaccionar ante los posibles imprevistos que puedan surgir durante la intervención.

4. La cirugía me quitará el apetito

La mayoría de las técnicas quirúrgicas incluyen una reducción del volumen del estómago induciendo saciedad y una disminución del estímulo para ingerir alimentos. Las cirugías de este tipo actúan disminuyendo bruscamente el nivel de unas hormonas llamadas grelinas, que se relacionan con las ganas de comer. Este efecto es temporal y no es generalizado. No todas las técnicas actúan sobre los niveles de grelina.

5. Una vez operado puedo despreocuparme

La cirugía es el primer paso para el proceso, no el final. A partir de ahí inicia el primer desafío de eliminar el exceso de peso almacenado en reservas grasas. Durante los primeros meses se consigue un descenso importante, pero está comprobado que los pacientes que no se supervisan médicamente durante este periodo inicial, pierden un 30% menos que los que sí lo hacen. Por tanto, es necesario llevar un control por parte de los especialistas tras la operación con la idea de que se está cambiando a una nueva vida, donde se alimenta sanamente y el ejercicio físico está presente.
 Bajar muy rápido
de peso ¿es bueno? 
Es cierto que, como decíamos anteriormente, los primeros meses el paciente experimenta un rápido descenso, pero hay que procurar que éste se produzca de manera paulatina. Lo más adecuado es que sea un proceso lento, progresivo y, sobre todo, saludable.

6. Hay que marcarse metas y número de kilos a perder

Muchos pacientes dicen “yo con bajar 20 kilos voy a estar bien”. En realidad, siempre se establece un valor de peso “ideal” de acuerdo al sexo, la altura y la contextura física. Por ejemplo, a un paciente que pesa 170 kilos pero cuyo peso ideal debería ser 70, le están sobrando 100 kilos. En su caso, apuntar a un descenso de 20 kilos es dejarlo en la misma situación que lo llevó al quirófano. Por lo tanto, no sería correcto hablar de kilos sino de porcentajes de descenso. Se recomienda lograr una pérdida mayor al 70-80% del sobrepeso.

7. Puedo comer cualquier cosa que se me antoje

Los alimentos de alto valor calórico como chocolates, helados y dulces en general pasan sin problema a través de este nuevo estómago y  malogran los resultados de la cirugía. A veces el estómago del paciente ha sido reducido de tamaño, o el intestino modifica su capacidad de absorción, si puede limitar la cantidad, reducir las ganas de comer y hasta evitar que se absorban ciertos alimentos, sin embargo la calidad de lo que come solo lo maneja el paciente. Se debe evitar aquellos alimentos que tengan un alto valor calórico como chocolates, helados y dulces en general, refrescos o postres, ya que pasan sin problema a través del nuevo estómago.

8. Después de la intervención puedo reincorporarme a mi actividad normal

La cirugía es laparoscópica o minimamente invasiva, ello permite tener una recuperación corta: tres días de hospitalización y un período variable de reposo posterior. Sin embargo, se trata de una cirugía y por lo tanto se requiere un tiempo de adaptación. En cuanto a la actividad física, esta debe ser gradual y supervisada para evitar lesiones musculares. Conviene tener un período de entrenamiento previo.

9. No recuperaré el peso perdido

Al alcanzar el peso buscado, el mayor objetivo es mantenerlo. La obesidad es una enfermedad compleja en la que coinciden factores hereditarios, hábitos alimentarios y físicos, además de condicionantes psicológicos. Existen asociaciones incorrectas entre los estados de ánimo y la comida (comer cuando se está ansioso, angustiado o aburrido). Por eso, el cambio debe ser controlando, para adecuar los hábitos de por vida.

 

 

 

 

 

 

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