CINIB - Centro integral de nutrición Illes Balears

Obesidad y asma bronquial

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La obesidad, a través de mecanismos inflamatorios o cambios en el estilo de vida, puede desencadenar los síntomas asmáticos en personas susceptibles.

La combinación dieta-genes puede causar alteraciones en los patrones de crecimiento corporal, favoreciendo la obesidad y/o alterar la fisiología de la vía aérea respiratoria, produciéndose múltiples interrelaciones entre ambas, que deben ser estudiadas en mayor profundidad.

La obesidad es la enfermedad metabólica más frecuente en el mundo y se encuentra asociada a distintas complicaciones pulmonares.

La obesidad contribuye al desarrollo de muchas enfermedades crónicas y se ha considerado como un factor que contribuye al desarrollo del asma. En un metanálisis publicado por Beuther et al. La odds ratio de asma incidental después de un año de seguimiento en obesos (índice de masa corporal (IMC ≥ 30 kg/m2) versus individuos de peso normal (IMC < 25 kg/m2) fue de 1,92 (p < 0,001), significativa. La obesidad severa (IMC ≥ 40 kg/m2) se asocia con una prevalencia muy alta de asma, alteración de la función pulmonar, mala respuesta al tratamiento del asma y alta morbilidad.

La obesidad puede causar síntomas respiratorios como: disnea al ejercicio (la gran cantidad de trabajo que cuesta mover un cuerpo obeso, más la disminución de la distendibilidad o compliance de la pared torácica por la infiltración de grasa en los músculos accesorios de la respiración, llevan a una sensación subjetiva de disnea), aumento del esfuerzo respiratorio y alteraciones en la capacidad pulmonar que pruebas de reto pulmonar para confirmar si existen alteraciones de la reactividad bronquial sumadas a los síntomas respiratorios crónicos de tos, sibilancias y opresión torácica.

El control del asma puede mejorar cuando el asma no es grave después de una pérdida de peso moderada, pero estos efectos de la pérdida de peso sobre la función pulmonar y la capacidad de respuesta de las vías respiratorias siguen siendo inciertos.

En pacientes severamente obesos, la cirugía bariátrica se considera una opción para inducir una pérdida de peso significativa. En un análisis retrospectivo previo, mostramos, que después de la cirugía bariátrica, los asmáticos obesos tuvieron una marcada reducción en la gravedad autoinformada del asma en un 2%.

Cada vez hay más datos que reconocen que la dieta y nutrición pueden tener un papel relevante en el desarrollo de asma y obesidad. Existe bastante evidencia relacionando el asma con la dieta. Estudios observacionales muestran que los antioxidantes y micronutrientes como el magnesio, selenio y zinc tienen un efecto protector en la prevalencia de la enfermedad y de los síntomas, aunque estos efectos no son siempre consistentes entreunos estudios y otros. Además, en la población adulta, no se ha llegado a confirmar esta asociación.

Parece lógico por lo argumentado que el tratamiento de los asmáticos obesos debe incluir un programa de control de peso, así como valorar que la obesidad puede alterar la respuesta a los tratamientos antiasmáticos habituales.

 

 

 

 

 

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