CINIB - Centro integral de nutrición Illes Balears

¿Puede la obesidad afectar a tu estado psicológico?

El exceso de peso tiene un impacto significativo en la salud mental de los que lo sufren.
La obesidad nunca ha sido clasificada como una enfermedad psiquiátrica

El exceso de peso tiene un impacto significativo en la salud mental de los que lo sufren. Siete de cada 10 españoles con sobrepeso considera que su exceso de peso le ocasiona problemas como el aislamiento social, la dificultad para conseguir empleo o puede ser causante de su depresión.

En general, la obesidad se ve como una condición de falta de voluntad y de descontrol alimenticio en lugar de entenderla como una enfermedad como la define la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se atribuye a la persona obesa la responsabilidad del exceso de peso.

La obesidad, conlleva unas consecuencias físicas, con enfermedades que se han vinculado al exceso de grasa y al exceso de peso. Pero también conlleva consecuencias psíquicas, que se ven agravadas por el entorno social y familiar, por la discriminación y el rechazo que provoca.

Al obeso se le atribuye un carácter débil e incapaz de controlar su exceso de peso y sus hábitos. Y como consecuencia, la sociedad lo rechaza. Este rechazo o discriminación, provocan un aislamiento en la persona que la padece la obesidad. A su vez, el paciente también se siente incomprendido y no aceptado por su entorno lo que puede provocar conductas de evitación y refugio en sus hábitos, manteniéndolos o aumentándolos, convirtiendo esta situación en una grave consecuencia de difícil solución y que repercute en una ganancia de peso, creando un circulo muy negativo para cualquier cambio, por pequeño que éste sea. Finalmente, la estigmatización que produce la obesidad, unido a la disminución de la autoestima, pueden aumentar el riesgo de ansiedad y depresión.

Entre los problemas psicosociales que los participantes relacionan con el sobrepeso destacan factores como la depresión, la inseguridad o la baja autoestima. El exceso de peso tiene un impacto significativo en la salud mental de los que lo sufren. Siete de cada 10 españoles con sobrepeso considera que su exceso de peso le ocasiona problemas de aislamiento social, dificultad para conseguir empleo o puede ser causante de su depresión.

El rechazo percibido por la persona obesa, no sólo existe en el entorno social o en el trabajo sino también entre los profesionales sanitarios, que condicionan el acceso a tratamientos debido al exceso del peso relacionándolos con el aumento del riesgo de complicaciones. En muchas ocasiones, por ejemplo, la artropatia en rodillas ocasionada por la erosión de los meniscos debido al sobrepeso, no puede tratarse mediante la colocación de prótesis, lo que condiciona un sedentario obligado.

La obesidad nunca ha sido clasificada como una enfermedad psiquiátrica en las clasificaciones DSM, publicadas por la Asociación Americana de Psiquiatría o en la clasificación CIE de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los trastornos alimentarios que habitualmente acompañan a la obesidad, sí que están contemplados como trastornos mentales, entendiéndolos que éstos constituyen una exacerbación, por exceso o por defecto de las conductas normales. Entre los trastornos alimentarios que se han vinculado con más frecuencia con la obesidad están la bulimia y los atracones.

Bulimia nerviosa. Las personas que la padecen, devoran los alimentos y consumen cantidades muy superiores a las de una comida normal. Más tarde, se dirigen al baño y vomitan los alimentos ingeridos, llevando a cabo conductas compensatorias destinadas a encubrir el consumo excesivo de comida.
Trastorno por atracón. El paciente pierde el control y consume en atracones una cantidad mucho mayor de alimento que la normal en un tiempo similar. Durante un atracón, la persona come demasiado rápido y demasiada cantidad, sin embargo, después no presentan conductas compensatorias.
Si bien es comprensible, que el estigma asociado a la obesidad, predisponga al desarrollo de trastornos psiquiátricos, también resulta posible que la obesidad sea, en algunos casos, consecuencia de estos mismos trastornos psicopatológicos (como ejemplo, los trastornos de la conducta alimentaria o los trastornos afectivos), lo que hace necesario su estudio. Para concluir, deberíamos tener en cuenta estos enfermedades psicológicas dentro de las comorbilidades que estan relacionadas con la obesidad y que su presencia puede afectar los resultados de un tratamiento quirúrgico.

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