Alimentos para combatir la depresión

DANIEL VÁZQUEZ SALLÉS - Los productos alimenticios que los expertos recomiendan para hacer frente a bajos estados de ánimo o depresiones, están directamente relacionados con el organismo.


Siempre que una madre, porque madre sólo hay una, te ve con los ánimos bajos, suele recomendarte que comas un trozo de chocolate. Y lo dicen como madres, aunque los nutricionistas también lo coloquen en el número uno de los alimentos recomendados en caso de depresión por su facultad de aumentar la serotonina, la hormona que nos proporciona tanta alegría y buen humor como la canción “Aires de Fiesta”.

En la época de los Mad Men, que aquí, haberlos los hubo, se decía que el alcohol curaba las penas y las barras de bar se llenaban de alegres depresivos en busca de la felicidad sin saber que, en realidad, el alcohol era uno de los potenciadores de la depresión previo paso por una efímera autocomplacencia. Eliminado el alcohol de la carta de los milagros, allá cada cual a la hora de encontrar su elixir de la felicidad.

Los productos alimenticios que los expertos en nutrición recomiendan para la depresión están directamente relacionados con el organismo. Así, si el chocolate aumenta la serotonina, el yogur las bacterias bactobacillus que previenen las crisis afectivas, el chile y otros alimentos picantes las endorfinas que nos dan un chute de felicidad o las verduras son potenciadoras de la vitamina B9 fundamental para las células cerebrales… lo cierto es que a menudo, cuando nos sentimos con la moral por los suelos, no estamos para zarandajas científicas.

Uno de los peores síntomas de la depresión es la ansiedad, síntoma previo a un picoteo que te hace ganar peso porque cuando no pillas una nuez, pillas un trozo de queso en una nevera que has convertido en la cueva de Ali Babá y los cuarenta ladrones. ¡Ábrete, sésamo!

¿Deberíamos hacer caso a los expertos nutricionistas? Evidentemente sí, aunque de los productos recomendados para salir de las profundidades del averno, algunos, como el chocolate o los huevos, merecen cierta prevención más por estética que por ética.

Como decía Makinavaja: en un mundo sin ética, sólo nos queda la estética. Supongo que lo que uno tiende a consumir cuando está deprimido está directamente relacionado con el país de su infancia o con los paraísos en los que hemos sido felices, por lo menos, durante unos segundos. A mí, por ejemplo, cuánto más cerca estoy del tártaro, más me apetece la pasta aunque esté condimentada con un chorrito de aceite de oliva y unas hojas de perejil.

Y cuánto más estoy zambullido en las calderas del infierno, más me apetecen las croquetas o los rebozados, recetas simples relacionadas con la luz de aquellos veranos tan bien descritos en la novela de Jorge Semrpún o en la de Llucia Ramis, “Tot allò que una tarda morí amb les bicicletes”.

Los misterios de la depresión son insondables, incluso, para los espeleólogos de la salud mental, y no sé si la solución, tal como indican los expertos nutricionistas, está en el consumo de chocolate, en los yogures, en las nueces, en el café, en las verduras, en la leche, en el pavo, en el salmón, en el chile, en los huevos o en la fruta. Hay que vivir para creer, pero, sobre todo, tener mucha fe.


FUENTE: La Vanguardia

El Centro Integral de Nutrición de las Islas Baleares (CINIB) es el único centro de Mallorca íntegramente dedicado a la atención de los pacientes con sobrepeso y obesidad. Está integrado por un equipo de especialistas en materia de cirugía de la obesidad, endocrinología, psicología, nutrición y dietética.
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