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Recomendar carne a los niños: ¿una prioridad de salud pública?

Lucía Martínez/ Aitor SánchezNutrir ConCiencia
Durante las últimas semanas, hemos podido ver en diferentes medios de comunicación mensajes e ideas que nos hacen creer que la carne es “imprescindible”.

Y otras noticias o reportajes que nos hablan de las “virtudes” o propiedades de este alimento. Como uno de los principios informativos y periodísticos cabría preguntarse antes de nada: ¿hace falta recomendar carne a la población española?

Cuando un organismo vinculado a la salud, como es el SEMERGEN (Sociedad española de Médicos de Atención Primaria), se lanza a dar recomendaciones nutricionales de salud pública debería hacerlo atendiendo al menos a dos conceptos básicos:

1- ¿Qué patrón alimentario sigue la población a la que voy a dirigir el consejo?
2- A la luz de los datos parece sensato decir que no necesitamos preocuparnos del consumo de cereales ni cárnicos en esta población.
3- ¿Va a mejorar mi consejo el perfil nutricional de esa población?

La carne no es, de ningún modo, un alimento imprescindible. Ningún alimento lo es, tampoco los lácteos, por mucho que quieran convencernos de lo contrario. Puesto que ningún grupo alimentario lo es, ni siquiera aquellos que previenen enfermedades,  no es riguroso afirmar que hay que consumirlos necesariamente. ¿A que ni siquiera habéis escuchado nunca que tomar legumbres es imprescindible para el ser humano? Efectivamente tampoco es cierto, pero promover su consumo sí que tendría consecuencias positivas en la salud pública. Las recomendaciones deberían ir en la línea de aumentar el consumo de fruta, verdura, legumbres, eliminar refrescos y limitar cereales y lácteos que están también entre los alimentos más consumidos.

Llegados a este punto cabría preguntarse: ¿Bajo qué premisa asociaciones científicas impulsan un sector alimentario y deciden anteponer estos alimentos en lugar de otros que (viendo el consumo infanto-juvenil) son más pertinentes y más prioritarios? Lo que no tiene justificación ninguna es que entidades sanitarias salgan a medios de comunicación a enfatizar el protagonismo de ciertos alimentos que dada esta argumentación son:
- Falsas, porque la carne no es imprescindible.
- Poco prioritarias, porque no es una necesidad de salud pública.

¿Bajo qué premisa asociaciones científicas impulsan un sector alimentario y deciden anteponer estos alimentos en lugar de otros que son más prioritarios?
- Con alto margen de riesgo de mala interpretación, dado que en España se come mucha carne ultraprocesada como salchichas, patés o embutidos.

Desde el rigor científico, la frase a transmitir debería haber sido: "La carne puede ser una de las diferentes fuentes proteicas a incluir en la dieta infantil. No obstante, dado el consumo actual y los estudios de salud pública, deberíamos priorizar las legumbres, y recordar que la base de su alimentación deberían ser las verduras y hortalizas".